El tamaño gigantesco de los navíos y la procedencia multinacional de pasajeros y tripulantes, que los convierten en verdaderas Torres de Babel, complican las operaciones de rescate en caso de naufragio, como el del crucero italiano "Costa Concordia".
"Lo que me llama más la atención es el tamaño del crucero", de casi 300 metros de eslora, subrayó Jacques Loiseau, presidente de la Afcan (Asociación francesa de capitanes de navío).
"Con frecuencia advertimos a los medios marinos sobre esta tendencia al gigantismo" de los navíos, subrayó Loiseau. En caso de naufragio, "con semejante tamaño, no se podría jamás salvar a todo el mundo, incluso en las mejores condiciones", señaló.
EL GIGANTESCO "COSTA CONCORDIA"
Con sus 290 metros de largo y 38 de ancho, el "Costa Concordia", que naufragó cerca de la isla italiana del Giglio, podía recibir hasta 3.780 pasajeros, lo que requería una tripulación de unas mil personas.
Unos 4.200 pasajeros y tripulantes se hallaban a bordo del navío cuando este encalló en una roca y naufragó. Algunos navíos o ferries pueden recibir hasta unos 6.000 pasajeros y 2.000 miembros de la tripulación.
GIGANTISMO PREOCUPA A LAS AUTORIDADES
Esta tendencia al gigantismo de los navíos preocupa a las autoridades. Prueba de ello es que ese fue el tema de un ejercicio de rescate en el Canal de la Mancha en septiembre pasado, en el marco del foro de guardacostas del Atlántico Norte (North Atlantic Coast Guard Forum), que reunió a 20 países.
"El aumento considerable del número de pasajeros a bordo de los navíos acarrea nuevas obligaciones vinculadas a la seguridad de las embarcaciones", observa el documento de presentación del ejercicio Guardex.
RESCATES DE GRAN COMPLEJIDAD
"En el caso de un desastre, sería difícil para un solo país suministrar rápidamente la totalidad de los medios de socorro necesarios, y sería imprescindible una operación internacional", advierte el texto.
En caso de naufragio o desastre en uno de estos navíos, "la evacuación y la recuperación de los pasajeros se convierten en operaciones de una gran complejidad, con un riesgo muy importante de pérdidas humanas", recalcó el expediente de presentación de Guardex.
LA VARIEDAD DE LENGUAS A BORDO
Otra dificultad en el caso del "Concordia": la diversidad de lenguas, tanto entre los pasajeros, que pertenecían a 60 nacionalidades diferentes, como entre los tripulantes.
Según la compañía Costa Cruceros, propietaria del navío, la tripulación estaba compuesta de 40 nacionalidades diferentes, y en su gran mayoría estaba integrada por asiáticos.
OBSTÁCULOS EN LA COMUNICACIÓN
Según un colombiano que trabajaba en el barco, "la tripulación asiática, que representaba prácticamente la mitad, hablaba bastante mal el inglés y se comunicaba por signos" con los pasajeros y el resto de la tripulación.
La diversidad de las lenguas "es un factor determinante en los momentos importantes" en las operaciones de socorro. "Se necesita bastante entrenamiento" para salvar este obstáculo porque el pánico obstaculiza la comunicación, confirmó Loiseau.
Las consignas deben ser repetidas en diversas lenguas de los pasajeros, y a los miembros de la tripulación "les cuesta en esos momentos hallar las palabras" necesarias, concluyó Loiseau.